Beso tus ojos cuando tienen lágrimas, porque quiero absorber tus penas. Beso tus labios cuando están secos, pues sólo quiero llenarlos de pasión. Beso tu frente cuando estás harta, porque lo único que quiero es alivianar tu fatal angustia. Beso tus piernas en la mañana, para que entiendas que menos me interesa estar contigo en la noche, sino que prefiero recordarte que al despertar sigo aquí para ti.
20 meses de angustia constante, pero de irremediable cómodo sentimiento.
7 meses de fatal aprendizaje para un interesante e impredecible final.
3 meses de intentos abrumadores y adquisición de odio irrefutable y fundamentable.
10 meses de constante diversión sin preocupación.
3 meses de costumbre.
¿Sin arrepentimiento? Recuento constante...
lunes 6 de abril de 2009
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